Hay mucho que decir hoy…quizás la lluvia arrastró consigo un recuento de todo aquello que se esconde en mi esencia, en mi Luna, en el baúl de mis recuerdos!

13 junio 2008

Hubo una noche

Hoy no tengo versos ni rimas...les comparto la experiencia de la noche del 28 de mayo, 08. Había dudado en publicarlo en el blog, pero ya que hoy no hay ni lágrimas ni lluvia, finalmente decidí a hacerlo porque sin duda, llorar no es una experiencia exclusiva.

Hubo una noche...

Hubo una noche en que me llamó la soledad y respondí a su voz. Llovía escasamente y se asomaron sólo cinco (5) estrellas en el oscuro cielo que parecía más inmenso y lejano que nunca. El eco del dolor retumbaba por todo mi espacio confundiéndose con mi latir. Atravesé la cerca de uno de los corrales y senté mi cuerpo y mi ánimo bajo un flamboyán sin flores, acompañada por la curiosidad de los caballos.
El llanto del cielo se cruzó con mis lágrimas…lloré y lloré mas. El claustro de la noche simulaba no tener prisa ante mi presencia y ni una sola hoja de los árboles se movía como expectantes ante mi congoja. Seguía la lluvia débil y yo, continuaba llorando…
Gipsy, la yegua madre, se acercó reverente en un gesto de solidaridad con mi lamento y no se movió de mi lado. En agradecimiento, me abracé fuerte a su robusto cuello pegando mi cabeza a ella sin parar de llorar y con la inequívoca sensación de que me entendía. Mientras que Mambo, el caballito niño (14 meses) me invitaba a reaccionar jugueteando con mi ropa empapada.
Tras un prolongado silencio absoluto y un impetuoso agotamiento, me despedí de la soledad que me asolaba y traspasé la oscuridad.
¡Hubo una noche…anoche!

Foto y escrito
©YGC/AMORA

Este escrito lo compartí con algunas amistades cercanas y con Emilio de España, con quien he hecho lazos de amistad por medio electrónico y a través del club literatura.poesía y a quien no conozco personalmente pero le tengo mucho cariño y respeto. El gran Emilio me contestó de esta peculiar manera que comparto también hoy:


¿ Que ocurre mi bella niña,
que en esa noche sin Luna
empapada de la lluvia
vas buscado en tus caballos
ese beso de aceituna ?.

Negra yegua que en la noche
te consuela de tus penas,
con llanto de Macarena
y gemidos en derroche.

Gipsy, cuida de su dueña,
mientras su dulce retoño
-que solo tiene un otoño-,
se revuelca por la hierba.

Alegra tu cara, Yeli,
que la aurora ya despierta,
te dara las ilusiones
de tu potrillo y tu yegua.

Emilio

www.emedinam.blogspot.com

6 comentarios:

Piedad dijo...

¡Hola Yeli!: perdona si soy indiscreta, pero desde que paso por tu blog, encuentro mucho sentimiento en tus escritos, que porcierto son maravillosos, y he llegado a pensar que tal vez te ocurra algo, bueno, no tendría que preguntarte estas cosas, pero si no quieres contestar, no conteste a mi pregunta que quizá no la tendría que haber hecho. Yo sigueré pasando por tu blog porque como te he dicho, me gusta como escribes, y si te sirve de consuelo, aquí tienes un hombro amigo en el que dejar caer tu tristeza.
Un abrazo.

EMMuñoz dijo...

Te agradezco Yeli amiga,
que de mi verso dispongas,
y que a caballo te pongas
montando a Gipsi muy bellas
esa yegua y la amazona.

Si necesitas un hombro,
Piedad, ha llegado antes,
el mio sera importante
si ella falta de algun modo.

Con mi respeto y mis besos
hago mutis, por el foro,...

Emilio.

TOROSALVAJE dijo...

Es una hermosa respuesta de un amigo sin duda.

Besos.

ElPoeta dijo...

Perdona si por una vez sólo leo deprisa y por encima tu entrada y no te comento sobre ella, pero quiero decirte a ti y a todos mis amigos que llevo un tiempo sin visitaros porque ando con complicaciones afectivas y mal de tiempo, aunque quiero que sepáis que no me olvido de vosotros, que esto es sólo un intento de ponerme al día y a partir de ahora quiero hacer lo posible por encontrar el tiempo para visitaros más a menudo. Un beso y un abrazo, con todo mi cariño,
V.

Catalina Zentner dijo...

Tu escrito es revelador, la lluvia y las lágrimas asociadas en el recuerdo.
Buena respuesta del amigo, comprensivo y atento.

EMMuñoz dijo...

He pasado nuevamente,
hasta tu blog, Yeli, amiga,
y escuchame que te diga
que lo tienes bellamente
adornado de tu vida.

Soy ese amigo de siempre.
Emilio.